Alerta por el descenso de la actividad de la «B» de hostelería

Las máquinas tragaperras en los bares tienen los días contados:
«Recaudamos la mitad que antes»

El descenso del gasto coincide con una reducción del número de éstas en los bares. Desde 2013, se sitúa por debajo de 200.000, aunque ha habido una leve recuperación desde 2015 en los salones de juego. En 1985 sumaban 323.000 máquinas, tal y como recoge la Federación Nacional de Operadores de Máquinas Recreativas (Femara).

Tras dos años de pandemia y una crisis inflacionaria como la actual,
esta modalidad de juego supone unos ingresos ahora menores para los establecimientos que la ofrecen

¡Ding Ding Ding! Tres manzanas aparecen en la pantalla de la máquina tragaperras colocada en una esquina dentro del bar Els Arcs, situado en la calle de la Diputación, en Barcelona. Este sonido es algo menos usual  estos días, no porque sea difícil conseguir un premio de este tipo, sino porque los clientes ya no suelen usar esta modalidad de juego dentro de un establecimiento de hostelería. “Hace tres años, recaudaba unos 1.000 euros al mes, ahora no llego ni a los 500 euros”, reconoce Nawar Habach, el gerente de dicha cafetería.

Mientras este medio habla con el hostelero, ninguna persona se acerca a la máquina, pese a los esfuerzos de ésta por atraer a los clientes, emitiendo luces y sonidos sin parar. No obstante, según la Federación Andaluza de Asociaciones de Jugadores de Azar Rehabilitados, las máquinas “B” siguen liderando el ranking dentro de la ludopatía. ¿Cómo es posible? La razón es que las tragaperras han sido desterradas a los salones de juego o al formato online, donde no es necesario hacer una paga extra para consumir alguna bebida o comida, y donde los clientes se ven menos expuestos a otros ojos que juzgan.

Cambio de hábitos en el ámbito del juego en España

“Introduces más dinero al no tener que pagar una Coca-Cola, un café, o una tapa mientras permaneces dentro de los establecimientos. En un salón de juego no tienes por qué consumir nada, por lo que, si llevas una cantidad de dinero en la cartera, la puedes apostar íntegramente sin tener que dividir nada en alguna consumición”, explica a Consumidor Global, Francisco Abad, presidente de la Asociación Malagueña de Jugadores de Azar en Rehabilitación.

Asimismo, Abad afirma que el cliente se siente menos expuesto dentro de un casino o sala de juego, donde comparte esa “adicción” con otras personas. “En el bar, todo el que entra puede juzgar a la persona que está frente a la máquina tragaperras, que podría pasarse toda la tarde delante de ella”, destaca Según los datos que recopila esta asociación, las personas que presentan algún tipo de dependencia a esta modalidad representan el 35 % en España. Le siguen los juegos de ruleta y, por último, la lotería.

Más ‘online’ y apuestas deportivas 

“Los hábitos de consumo han cambiado y uno de los ejemplos en el caso de la actividad ha sido el desplazamiento de la demanda a otro tipo de juegos, tanto de modalidad pública como privada, como puede ser el juego online o las apuestas deportivas, que ha supuesto un descenso de la actividad en las máquinas tragaperras en la hostelería, al igual que en otros tipos de juegos más tradicionales, existentes desde hace años en nuestro país”, confirman desde CeJuego.

La misma fuente resalta que en los bares se suele jugar con el dinero sobrante de una consumición, por lo que suelen ser pequeñas cantidades. “Se debe tener en consideración que tras dos años de pandemia, y la crisis inflacionaria que se vive en la actualidad, no podemos perder de vista que estas máquinas son un complemento de recaudación muy significativo para muchos establecimientos de hostelería que sufren las consecuencias de los problemas actuales”, remarcan. Sin embargo, ahora esos ingresos se han visto mermados y ya no son como antaño. 

Bajan los ingresos

CeJuego informa a este medio que los “ingresos de las máquinas de hostelería, al igual que los ingresos de otras modalidades de juego, guardan una relación directa con la situación económica, por lo que, son gastos a los que los consumidores renuncian total o parcialmente en tiempos de dificultad económica, porque son considerados accesorios”.

El juego de entretenimiento en máquinas de tipo B se ha desplomado en España prácticamente hasta niveles de 2014, según la asociación. Para CeJuego, el efecto de la pandemia y el cierre de los establecimientos de hostelería ha sido un duro golpe para la recaudación, “que unido a la crisis por la que atraviesa el país y la campaña de desprestigio contra nuestro sector va a poner en riesgo la supervivencia de este tipo de modalidad de juego, con el descenso en la recaudación y la gran pérdida de puestos de trabajo que va a conllevar”, matizan. 

 El número de máquinas tragaperras se desploma

El descenso del gasto en máquinas tragaperras coincide con una reducción del número de éstas en los bares. Desde 2013, se sitúa por debajo de 200.000, aunque ha habido una leve recuperación desde 2015 en los salones de juego. En 1985 las tragaperras sumaban 323.000 máquinas, tal y como recoge la Federación Nacional de Operadores de Máquinas Recreativas (Femara).

Asimismo, en 2020, el impacto del Covid-19 redujo el juego un 50 % en comparación con el año anterior. Ese ejercicio se contabilizaron 196.696 máquinas. En 2021, volvió a descender la cifra hasta las 179.975. Por último, este 2022, el total aproximado es de unas 130.000. ¿Tienen los días contados las máquinas tragaperras en los bares? La tendencia descendente y los cambios de consumo indican que sí.

Fuente: consumidorglobal.com